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NO aumentarán costos de agua y luz. ¿Buena o mala noticia?

Si bien nos tranquiliza saber que el gobierno no aumentará los costos de agua y luz ( click acá para ver la noticia), nos inquieta que la misma sea una política que se haya podido considerar por parte de las autoridades tanto del gobierno central como de la misma ANDE, por el hecho de que existe una evasión aproximada del 40% al pago de insumo físico por electricidad a la ANDE según lo ha demostrado Pro Desarrollo Paraguay.

Esta evasión a la ANDE, junto con la evasión de impuestos, el contrabando, el lavado de dinero, las coimas y todos los movimientos realizados al margen de la ley, constituye y forma parte de la economía informal de nuestro país, que en el 2014 movió US$ 11.966 millones.

Con esta medida, la mencionada institución busca obtener ingresos por el monto de US$ 100 millones. Es decir, pretende que los mismos ‘tontos’ que ya pagamos, paguemos todavía más, mientras que quienes ya no pagan, continúen sin pagar. Más justo, más correcto y mejor política sería perseguir a quienes no pagan, en vez de castigar a quienes ya pagan.

Repetimos lo que esto significa: quienes ya pagamos ANDE -solamente el 60% de sus usuarios-pasaremos a pagar más, para suplir el hueco en los ingresos públicos que genera la informalidad y los que consumen energía ‘gratirola’ a costa de los formales.

¿Les parece justa una medida como ésta?

No solo nos parece injusta, sino una solución poco eficiente, ya que formalizando tan solo un tercio de la economía informal se generaría un ingreso a las arcas del estado de US$ 4 mil millones – 40 veces más lo que pretende recaudar la ANDE con esta draconiana medida. Y esto sin que nadie que ya paga, pague más.

‘No aumentarán precios de agua y luz, por ahora’. El titular de esta noticia debería cortar su cola y en vez de decir, ‘por ahora’, decir ‘hasta tanto no se formalice la economía’.

Rogamos se tenga en cuesta este tipo de situación la próxima vez que damos como respuesta el famoso “así nomás”. En nosotros está cambiar el chip mental de nuestra sociedad y, por osmosis, nuestra clase política.

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